Primer día de clases y sepa la chingada qué hago aquí, no sé si haya sido la decisión adecuada; varios de la secu quedaron de venir acá pero me dejaron solo, aunque no es tan malo, hay dos o tres tipos simpáticos y lo importante: traen balón, hay que probar que tal está ese campod de tierra con vidrios que le llaman cancha de futbol.
Juego y me toca tirar hacia la reja enorme, creo que de mi equipo son el de blanco, el de café, el de naranja, el moreno del cigarro y el de lentes... De igual forma son un chingo, yo nomás agarro a patadas al que me pase por enfrente, con suerte le quito el balón y lo reviento, que se hagan bolas los otros. Gol en contra y por culpa mía, eso me pasa por ofrecerme a ser el último defensa. Entiendan, fui engañado, no iba a adivinar que el que me pidió la pelota era rival, y todavía se caga de risa el muy hijo de puta.
Han pasado meses y lo paso bien. No me quejo, es más, me gusta, me divierto. En las primeras semanas me alejé de dos tipos raros con los que me juntaba, nunca entendí de qué se reían. Ahora es distinto, me junto con Chueco, Patón, Gamboa, Emo, Gordita, Tulio, Memín, Paz, Manigüis, y Leos. A mi me apodan Pared y no me viene del todo mal. Pared, Leos, no Tared ni mucho menos Taredsita, jaaa, te pasas, Leos.
Sí, Leos, el que me engaño cuando el gol del primer día, no es un hijo de puta, al contrario, demasiado bonachón para una punta de cabrones como nosotros; pienso que por eso luego le cargamos la mano, pero así son ellos, quiero decir nosotros, porque por primera vez en mi vida me siento parte de. Así son las clases, las horas libres, las tardes; futbol y joder y joder, reir y de nuevo joder. Leos, Patón, Manigüis no se enojen. Joder hasta el cansancio, literalmente, porque el Patón ya no me habla como antes, y Leos se está alejando mucho. No se enojen amigos, es juego, igual tocamos el balón y todo pasa.
Pobre Leos, tan enamorado de la tal P..., cómo explicarle que las chicas plasticas no andan con tipos nobles, no sufras, Leos; lo quiere solo porque ya va en la facultad y trae coche y la deja en la puerta de la prepa. Por un momento creo que lograrás tu objetivo, pero a la mera hora me doy cuenta que todo fue una farsa de su parte. Jamás podrás competir con él, mi amigo, por más que la ames y las cartas y el peluche. Tranquilo, Leos, no te pongas mal.
Llevo dos años gastando mis días en este sitio, no quiero calificarme con el adjetivo feliz, pero es que esto se parece tanto a... Fila de reinscripción a mi último año, estoy con Deivid e Isra; Chueco llegó temprano y nos apartó luegar, aunque quién sabe dónde anda metido ahora. Qué impaciencia, y eso que es la última vez que nos reinscribimos, o tal vez sea por eso, de igual forma... Ahí viene Leos, que no me vea, chin. Hola, Leos; está bien, sí te puedo meter a la fila, pero no le digas a nadie.
Chueco saluda y me hace segunda para platicar con Leos, cada palabra dicha y empiezo a preguntarme por qué no quería que me viera en la fila, idiota de mí. Así que medicina, Leos. Chueco parece que alguna ingeniería y yo estoy entre economía y administración. Tienes que rifarte mucho en mate porque... Okey, Leos, ya te toca formarte allá, sí, de nada, suerte, nos vemos.
Así es la vida, hermano. Hoy supe que te fuiste a vivir en las las estrellas y no puedo evitar la tristeza. Porque ahora ya lo puedo decir sin miedo: en la prepa fui feliz, e indudablemente formas parte del recuerdo. No voy a ser hipócrita y decir que fuiste mi mejor amigo, tampoco tiene caso caer en banalidades y elogiarte. Los que tuvimos la suerte de que compartieras parte de tu vida con nosotros, sabemos cómo fuiste. No me queda más que agradecerte la presencia, la confianza, la alegría, las risas, los goles y el que me digan Taredsita. Hasta luego, Leos. Hasta pronto.

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