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jueves, 31 de diciembre de 2009

Breve aclaración de paredes y lados.

Llegar y establecerse en algo, y sentarse a disfrutarlo cómodamente, es quizá la mejor manera de hacer una sutil (y a veces valiente) insinuación a la muerte. Basta mirar a los viejos con la cabeza plateada, más llena de respuestas que de inquietudes, intentando dejar al mundo su sabiduría que sólo se llega a comprender en su totalidad cuando tenemos, de igual manera, las sienes blancas.

La no quietud es movimiento, la vida es movimiento. Vivir es no estar fijo. Y aunque no soy un declarado eterno amante de la vida, me reconozco como un ser no estático que un día está aquí y el siguiente allá; en cuya mente las inquietudes aparecen con la frecuencia de las olas al mar. Existe entonces la esperanza de un día ser viejo y sabio, para sentarme cómodo y sereno a observar las inquietudes de otros.

En lo que llega ese momento, sigo aquí con todas esas cosas pasando en mi cabeza de manera fugaz; escribiendo en un blog ligado totalmente a mi persona. Por ende, él está sujeto a toda inquietud que me ocurra.
Una de ellas tenía que ver con el nombre del blog. Desgraciadamente siempre que creo tener una idea brillante me encuentro lejos de algo con que plasmarla. Y cuando busco alguna de ellas, se encuentran agotadas. Fue el caso al abrir y comenzar a imaginar lo que podría ser este espacio, estaba todo ahí, dibujado en mi mente, listo para comenzar a concretarse de a poco cuando me topé con el primer problema: el nombre. ¿Cuántas veces no habré inventado nombres ociosos para cosas ociosas? Recuerdo que demasiadas, y en ese momento no pude hallar uno solo que fuera de mi total satisfacción.
Me vino entonces una palabra que siempre quise utilizar para algo especial: technicolor. En parte porque me parece peculiar y porque es inevitable asociarla con el color, a la vez el color en sus formas diversas son emociones, y las emociones son vida humana.; y qué mejor que usar una palabra ligada a tales cuestiones para nombrar el blog encadenado a la vida de un ser humano y lo que le rodee. Paralelamente no niengo tener una enorme fascinación por el tema Mariposa Tecknicolor de Fito Páez, y si bien el presente blog  no es un homenaje a tan grande compositor, el utilizar la palabra tecknicolor (sí, con k en lugar de h) para nombrar este esapcio es un pequeño tributo, un breve acto de presencia del encargado del soundtrack de la película que vivo a diario de manera indefinida (o al menos no conozco su prolongación, ni mucho menos el final).Definido esto aparecía una nueva pregunta en mí: ¿tecknicolor y qué más?Trás horas de buscar algo con qué combinar tecknicolor que me causase satisfacción, decidí combinarle con la palabra lado.
Finalmente Lado Tecknicolor fue el primer nombre que tuvo el blog. Bueno o no jamás me convenció del todo, a pesar de ello ese nombre fue utilizado por espacio de casi ocho meses hasta que llegó el día que decidí que, más que cambiar el rumbo del blog, habría que hacerle algunas reestructuraciones en su mayoría visuales, entre otras, con el fin de que se apegara más a lo que yo busco (ahora).

Primeramente quise modificar el nombre, eliminando la palabra lado que a últimas fechas me resultaba un tanto chocosa. No pensé tanto para dar con Una Pared.
Una porque seguramente mi pared no es la única, debe de haber varias por ahí exhibiendose en la red. Pared por dos razones: la primera tiene que ver con que, por razones irrelevantes para el efecto que deseo, así me llaman algunos compañeros de la prepa; así que la sola palabra es capaz de remitirme a momentos con gran valía para mí. A la vez, las paredes son concretas y los lados no, y en ellas se pueden proyectar cosas con un poco de luz y sombras.
Creo que este espacio es eso: un lugar donde se proyecta la vida (otra vez Páez se hace presente, me es inevitable), mi vida.

De ahí la aclaración para quien llegué a hurgar por las primeras entradas y encuentre, por descuido mío, Lado Tecknicolor en lugar de Una Pared en Tecknicolor. Finalmente es lo mismo.
Señalo también que parte de la idea es ya no cambiar de nombre nuevamente, entiendo que resultaría incómodo para quien (si es que existe) me siga con periodicidad. Ello lo afirmo porque el nuevo nombre me tiene más que contento, y se convierte en una inquietud menos, de las miles todavía existentes, en el largo camino a la anhelada sabia vejez.


NOTA: texto publicado sin correcciones de redacción ni de ortografía. Para más información consultar la NOTA  de la entrada anterior.

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